Verguenza torera

La corrida del Puerto de Santamaría, una muesca más del país de cachondeo en el que se está convirtiendo España

No tengo nada contra las corridas de toros, considero que son una fiesta nacional y hay que velar por su existencia, pero lo ocurrido el jueves en la plaza de toros del Puerto de Santamaría, no tiene nombre.

Ese dicho tradicional que “para distraer al pueblo futbol y toros”, lo están aplicando a rajatabla los políticos, muestra de ello; primero la liga de futbol portadora del Covid con el caso Fuenlabrada y ayer su máximo explendor en Cadiz con la corrida del Puerto de Santamaría.

Mientras multitud de sectores están siendo arruinados por las medidas que están tomando las autoridades con la excusa del Covid, medidas que llevarán a un paro superior al 30% en noviembre, se permiten otras cosas que van en contra de la base científica que hay detrás de dichas medidas.

Esa corrida de toros que se ha pasado por la piedra todas las medidas que “los expertos” dicen preventivas contra el virus, ha sido una verguenza nacional. Esas medidas tan meditadas que están provocando que seamos el peor país de Europa, en lo sanitario, al tiempo que el más restrictivo, son validas para cuanto les interesa, y no son eficaces para cuando no les interesa.

Una plaza a reventar de gente, todos con mascarilla, pero hombro con hombro durante horas y un altísimo número de asistentes personas de riesgo, en la que para rematar la faena al término de la misma, ni el tato con las mascarillas, avalanzándose sobre los toreros que por supuesto tampoco las llevaban. Y ya que estamos con el tema de las mascarillas y aunque ahora no venga a cuento, comparto una reflexión que me vengo haciendo desde hace unos días; es muy curioso que tras una semana de obligar a llevarla por la calle en Madrid, los casos en esta comunidad se han disparado de forma escandalosa, cuando curiosamente Madrid está más vacío por vacaciones, casualidades o no la realidad es la que es.

Muchos diréis ¿ qué tiene que ver esto con el triatlon ?, pues mucho porque inevitablemente las comparaciones en este caso no son odiosas, sino obligatorias:

¿ Porque se permite una corrida multitudinaria, y un triatlon, que en ningún momento va a tener tanta afluencia de personas juntas no ?

La plaza de toros del Puerto de Santamaría tiene un aforo de 12.000 personas, no seré yo quien diga cuantas personas acudieron, no hay más que ver las fotos y los videos para que cada uno haga cálculos. Frente a esto un triatlon en el que el público se va a expandir por el circuito, en el que los triatletas solo tendrían un ligero contacto en la salida no superior a los 2 minutos, no se permite por ser altamente peligroso.

En fin, lo dicho, un pais de cachondeo.

 

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