Evolución del triatleta en tiempos Covid

Desde el encierro total a la actualidad los triatletas se han adaptado a los acontecimientos de muchas maneras

Sin duda 2020 pasará a la historia del Triatlon como el año más atípico de todos los tiempos. A nivel gloval, la falta de competiciones, el aplazamiento de las mismas y la incertidumbre por competir ha sido la tónica que ha regido los comportamientos. A nivel nacional además hubo que unir las fuertes restricciones al deporte.

Así las cosas al menos en España, la evolución de los triatletas ha tenido diferentes fases:

En la fase de encierro total, tuvo a su vez varias fases, la primera fue de seguir entrenando como fuera, pues nadie esperaba estar 6 semanas encerrado en casa. A los 10 días más o menos unos optaron por parar y simplemente mantener en mínimos, otros por matar el tiempo a golpe de kilometradas alimentando un vigorismo casero y muy pocos pararon en seco como si de un mes regenerativo se tratara.

Después vino una fase de planteamiento de temporada, en la que más o menos los entrenamientos caseros fueron perfilándose a una pretemporada continuada, esperando poder salir a la calle.

En esta época de encierro el rodillo fue lo más utilizado, prácticamente por el 90% de la población del Triatlon Nacional hizo bici en casa, algunos se lanzaron a por cintas de correr y muy pocos tocaron agua en piscinas hinchables. Lo que si hizo el 100% de los triatletas fueron ejercicios de acondicionamiento y fortalecimiento general. Además las carreras virtuales ayudaron a limpiar los cilindros de la competición y mantenerse vivo.

La salida a la calle fue como un soplo de aire fresco. Fundamentalmente la carrera a pie y para los privilegiados que tenían el mar o aguas interiores nadables se lanzaron a cubrir las carencias del encierro. Muchos kilómetros a pie, mucha natación en aguas abiertas, fueron la tónica de esos días en pseudo libertad.

Además fue una época de los Test Callejeros, para ver que factura había pasado el encierro y motivarse con un rayo de competición. Pero además fue el tiempo para testar el segmento más trabajado durante el encierro, el ciclismo. Tiempos de Test Ftp, o de intentonas de mejores marcas en tramos que se tenían antes del Covid, había que demostrar inmediatamente si el trabajo en el rodillo había sido efectivo.

La cosa cambió en las primeras semanas de tener deporte ilimitado, llegaron las kilometradas, motivadas además por los Everesting de Strava, muchos se lanzaron a ello, mientras que otros con unas fechas marcadas en el calendario de competiciones ya hacían una preparación específica para ellas, a sabiendas de que hasta la semana previa no se sabría si se harían o no.

Con la apertura general, quien mas quien menos estaba ya entrenando para un objetivo concreto, estos entrenos se basaban en la ilusión y en la esperanza de que al fin podrían competir. Fue entonces cuando llegaron los rebrotes y el miedo a las cancelaciones acrecentado por la avalancha de pruebas canceladas, es el momento actual, donde la gran mayoría de los triatletas están entrenando sin perder la esperanza de que su objetivo se pueda realizar definitivamente.

En definitiva el triatleta se ha adaptado a las circustancias, será un año en el que los que sigan adelante en este deporte, saldrán más fuertes.

 

También podría gustarte Más del autor