Como coger ritmo tras un parón en vacaciones de verano

Sonia Bejarano nos ayuda a recuperar el ritmo cotidiano tras el verano

bejaranoMuchos de nosotros nos enfrentamos ya a la vuelta al trabajo, a la realidad y a los quehaceres diarios. Un duro golpe que hay que asumir poco a poco pues  la desconexión de nuestra rutina ha logrado el descanso mental y físico tan necesario  pero también nos sitúa ahora frente a una dificultad; la de “embutirnos” de nuevo en trajes y horarios de trabajo. Si encima vuelves como la media de españoles, con 2kg más de peso, lo de embutirte en el traje tendrá un sentido literal.

Mi recomendación;  volver cuanto antes aunque de manera progresiva  a nuestros hábitos.
•    El secreto está en la compra. Llena el carro solo con los productos que debes tomar. Deja al lado los caprichos de verano, tintos de verano y tapas o aperitivos que sin querer tomamos dejándonos llevar por el relax del momento.
•    Retoma tus horarios de sueño.  Estando de vacaciones solemos ir más tarde a la cama si no tenemos “obligaciones” al día siguiente. Poco a poco,  adelanta progresivamente la hora de dormir hasta intentar lograr en una semana o 10 días volver a tu horario habitual.
•    Horarios en las comidas. En este aspecto también nos relajamos durante las vacaciones. Es tan fácil dejarse llevar cuando estamos a gusto en la playa, en la piscina o charlando con amigos que “involuntariamente” retrasamos las horas de las comidas y cenas de manera que todo en el día a día se retrasa y perdemos  definitivamente nuestros hábitos.
•    Programa qué comer. En vacaciones además, solemos perder en cierta medida el control de lo que comemos. Somos más vulnerables a comer cualquier cosa porque no nos apetece cocinar o pensar qué comprar (o directamente no nos apetece ir a la compra), con lo que tiramos de lo primero que pillamos y lo más fácil y rápido. El aperitivo del chiringuito no ayuda en mantener tus hábitos puesto que además de las calorías extras en tu dieta (la ganancia media de peso post vacacional es de 2kg), mitigará tu sensación de hambre con lo que retrasamos la hora de ir a comer y las ganas de comer lo que realmente deberías.
•    Siestas. Será duro prescindir de ellas… Podemos intentar mantenerlas según nuestro horario de trabajo. Unos 20-30´serán suficientes para volver a cargar las pilas y seguir con energía durante la tarde.
•    Tiempo de juego y desconexión. Lo más beneficioso de las vacaciones sin lugar a duda son las horas de descanso y de esparcimiento. Si tienes la fortuna de contar a tu vuelta con horario de verano y puedes dedicar 30´para ti o para dedicar con tu familia a juegos o actividades al aire libre será más fácil este periodo de transición.
•    Horarios de entrenamiento e intensidad.  Si durante las vacaciones hemos estado siguiendo un plan específico para un objetivo posterior a las vacaciones, seguramente nos habremos “desmadrado” menos pues el  compromiso de fondo que no nos ha impedido disfrutar de las vacaciones, si nos ha mantenido dentro de unos límites. La dificultad ahora vendrá en hacer  de nuevo malabares para seguir los planes y compaginarlos de nuevo con trabajo y familia. No te preocupes demasiado si durante la primera semana no “entran” los ritmos, necesitas coger sensaciones de nuevo y adaptarte.
Si por el contrario, nuestras vacaciones laborales han coincidido con las deportivas,  nos costará un poquito más entrar “en vereda”. Antes de empezar con tu plan de entrenamiento puede ser interesante tomar una primera semana introductoria alternando días de actividad física a voluntad con descanso. Se trata de “poner en marcha cuanto antes la máquina” pero gradualmente.

En definitiva, nuestra adaptación dependerá del éxito que tengamos a la hora de retomar los horarios de comidas y de sueño, priorizar tareas y encontrar de alguna manera tiempo para desconectar de las obligaciones a las que nos enfrentamos a la vuelta de vacaciones.

¡Buena suerte!

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