Cuando correr se convierte en deporte de riesgo

¿Es correr un deporte de riesgo?

Sonia Bejarano os describe los riesgos reales y sufridos del running

correrAnte la pregunta de si ¿ correr supone practicar un deporte de riesgo ?, mi respuesta es, depende. Según el lugar donde lo practiquemos y a la hora elegida, no solo se nos presentarán obstáculos si no momentáneos episodios de ira desaforada.

Os pongo en situación, un día festivo, te levantas tranquilamente y disfrutas del desayuno dejando la sesión de entrenamiento para algo más tarde de lo deseado. Son las 11:30 y te pones en marcha, dirigiéndote hacia el parque donde rutinariamente entrenas a solas debido a tus horarios. Sin embargo, en un día festivo no pareces ser el único que acude al parque. No solo te encuentras corredores si no que poco a poco evalúas los riesgos que puede que den al traste con tu sesión:

-Perros. Pueden ser perros grandes o perros pequeños. Normalmente van desatados, los pequeños son especialmente peligrosos, son asustadizos y sus movimientos inesperados, pueden tirarse a los pies haciéndote caer.

Nunca hacen caso al dueño así que estás perdido, más te vale reducir la velocidad si no quieres jugarte un tropiezo. Los perros grandes pueden que te den miedo sin embargo, como mucho puedes chocar contra ellos y sus movimientos no son tan rápidos y bruscos por lo que el nivel de riesgo es menor en comparación con los pequeños. Solo hay una situación que supera en riesgo las anteriores juntas; perros atados con correa extensible.

Si te encuentras alguno de estos estas perdido, más te vale hacer un rodeo por el lado del dueño ya que el alcance de la correa extensible es ilimitado y el perro llegará donde desee. No te molestes en indicar al dueño, que ocupa el carril entero de extremo a extremo –dueño+correa de 60m+ perro-, que necesitas paso, tu velocidad siempre será más alta que su capacidad de reacción y por algún motivo en estas correas no parecen tener un STOP que detenga el avance de la extensión de la cadena o que recoja cuerda (o los dueños no saben utilizarla).

Mi consejo: aunque parezca algo sencillo, no intentes saltar la cadena. Siempre puede ocurrir la excepción que confirma la regla; cuando estas saltando la correa, el dueño tira del perro y recoge correa a la vez, por lo que la altura que tenías previsto saltar aumenta y tu y tu orgullo terminaréis por los suelos.

-Niños. A veces no se sabe de dónde salen y se cruzan corriendo por delante de ti en el momento menos adecuado. Desconfía de los niños parados en el margen del camino, una fuerza interna les hará querer cruzar al otro lado del camino justo al llegar a su altura. Los niños jugando persiguiendo un balón son fáciles de evitar, simplemente evita la trayectoria del balón y estarás a salvo.

Otra cosa son los niños en bicicleta, los hay que cuando vienen en dirección contraria a la tuya te ven, saben que deben dejarte paso, sin embargo, no te quitan la mirada de encima con lo que sin darse cuenta van dirigiendo su bici directamente hacia ti, simplemente diles que miren hacia adelante (hay que tratar de evitar que enfoquen su vista en ti y hacer que sigan pedaleando mirando hacia adelante).

El factor de riesgo aumenta sin duda, en esos niños que siguen pedaleando mientras miran hacia atrás buscando a su padre, en cualquier momento, al volver la cabeza al frente repararán en una trayectoria inadecuada y no tendrán reparos en girar bruscamente hacia donde les parezca conveniente. Huye de esta situación, aléjate de niños en bicicleta que no miran adelante.

-MTB. Si tu tienes problemas para sortear todos estos obstáculos imagínate una bici que va a mayor velocidad. Sus respuestas de reacción son más rápidas por lo que la aparición de una bici en tu camino sumado a los riesgos anteriores conferirá más dinamismo a la escena y necesidad de mayor rapidez mental para sortear obstáculos.

Especialmente peligrosos son aquellos ciclistas que se tiran a tumba abierta por una cuesta abajo sin reparar en quien pueda venir de frente, por ello, mantente a tu lado del camino y trata de mantenerte siempre visible.

-Paseantes. Son fáciles de sobrepasar, sin embargo, el grado de estress generado por las circunstancias anteriores, hace a veces, que el encontrarte una familia ocupando todo el carril, andando despacio, con los niños, sus juguetes y su patines o la bici tirada en mitad del camino obstruyendo la circulación, sea la gota que colma el vaso en tu tolerancia a convivir con otros que, como tú, han querido disfrutar de su día festivo y tienen el mismo derecho a usar el parque como les convenga.

Si no quieres encontrarte con estas situaciones evita la hora punta (suele ser entre 12:00 a 13:30h) pero si no tienes más remedio que ir a esa hora olvida el hacer un entrenamiento de series o terminarás frustrado. Recuerda que no puedes enfadarte pues nadie quiere entorpecer tu marcha y todos tienen el mismo derecho de estar allí haciendo lo que les gusta. Además, seguramente, tú también en alguna ocasión hayas obstruido el paso de alguien.

Run happy, run safe #sharetheroad

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