Las 5 entradas más extravagantes en meta

Entrar en meta tiene su ritual, a veces muy estudado y ensayado.

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Tras un estudio observado a lo largo de muchas carreras hemos elaborado las que nos parecen las entradas mas chocantes en meta. Cada uno celebra como quiere su actuación en la competición, es algo natural en la persona, en algunos casos imitan a campeones, en otros reivindican algo y en otras buscan la atención del espectador.

Todas ellas pueden ser objeto de comentarios. Aquí las que nos parecen más chocantes:

El elite enfurecido: Es una entrada que se suele dar en pollos, el vencedor debe tener remordimientos de haber corrido semejante pollo y entra como si tal cosa, ni levanta las manos, ni lo festeja. Da la sensación de que está asqueado de su resultado. La cara del espectador suele ser un poema, mientras el vencedor en ocasiones llega a salir de la escena para seguir entrenando.

Entrada en familia: En algunas competiciones las han prohibido, una cosa es entrar con tu hijo en brazos y otra con toda la familia, hemos llegado a ver extremos con gente entrando con la familia y el perro. Entrar con un ser querido es una manera de reconocer a los que te han apoyado en tu día a día a cumplir el sueño, pero hemos llegado a ver un caso tan extremo de un triatleta entrando con 4 miembros de la familia montando un baile en metros finales, y bloquear el camino  a otros competidores que a empujones se abrían paso para hacer sub11 en un Ironman y no conseguirlo por unos segundos.

Sprint enfurecido: Propia de triatletas de vocación velocista, se da en puestos alejados de la general, no se juegan nada, lo peor es cuando lo hace una persona que te ha estado tocando las narices durante toda la prueba: tocando pies en el agua, a rueda en bici y al final te esprinta por el puesto 200. Esta entrada, tiene en ocasiones una guinda más chocante, el grito de rabia final del vencedor del sprint. En nuestra mente siempre quedará aquel Sprint Friky en el Ecotrimad, cuando un triatleta entró en meta imitando a un profesional y por detrás vino otro encendido, terminando el primero esprintando descalzo.

Entrada reivindicativa: Es la típica entrada de triatleta identificado con una causa. La más famosa era la de Chrissie Wellington con el Blazeman Roll, en memoria de la fundación Blazeman por el cáncer. Otros entran con gestos emotivos señalando al cielo en memoria de algún ser querido, incluso alguno con pancartas. En este caso siempre recordaremos a un triatleta que tenía pensado entrar con una pancarta reivindicativa bastante polémica, afortunadamente para él se jugó la llegada al sprint y no pudo sacarla.

Entrada sobrada en energías: Suelen ser en ocasiones objeto de un exceso de adrenalina y emoción, pero muchas veces es un número ensayado de casa. Siendo espontáneas son emotivas, pero hay que reconocer que en otros casos producen verguenza ajena, al menos a nosotros. Un baile, gesticulaciones agresivas y exageradas, un teatrillo…. Lo mejor debe ser como preparan la entrada sus autores, suponemos que en plenos entrenamientos de carrera a pie dejarán un hueco para el ensayo de lo que será su entrada triunfal.

 

 

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