La cruel historia de Judith Saizar

Judith era la gran esperanza navarra, pero una lesión complicada la dejó dos temporadas fuera de combate.

Hace años, Judith Saizar fue becada en la residencia Blume a la que llegaba llena de ilusiones; juventud y ganas eran su carta de presentación, pero cuando fue a dar el paso definitivo a categorías mayores, se encontró con una terrible lesión que de momento la ha dejado KO por dos temporadas.

Nos hemos querido interesar por ella, con la intención de animarla para hacerla regresar, pero lo que nos hemos encontrado ha sido demoledor. Ella misma, aun con esperanzas, nos relata el calvario de estos dos años:

judith_SaizarHace dos años cuando aún residía en la residencia Joaquín Blume en Madrid me lesioné de la inserción del isquiotibial. Ni los médicos ni los fisioterapeutas sabían exactamente lo que me ocurría y en base a las pruebas que me hicieron me trataron lo mejor posible, por lo que les estoy muy agradecida.

Tuve una temporada muy dura porque apenas podía entrenar la carrera a pie y de bicicleta. Aún así competí en algunas carreras, por lo que ahora me arrepiento ya que hizo que empeorase mi estado. La temporada del 2013 la finalicé con una caída en el campeonato de España, en el que acabé la carrera por las últimas posiciones y con el estado de ánimo por los suelos. La pretemporada 2014 la empecé en L’Hospitalet de Llobregat, Barcelona, dejando así la residencia de alto rendimiento en la que pasé cuatro años que me han ayudado a madurar.

Aunque haya pasado mis momentos difíciles allí, me quedo con lo bueno y con lo aprendido, además fue una gran oportunidad deportiva, y personalmente tuve el placer de entrenar con grandes compañeros y llevarme buenas amistades de todos los deportes. Así pues, empecé una nueva etapa en Cataluña, entrenando y estudiando la diplomatura de Dirección de Fotografía en la escuela de cine CinEnAcción. Había descansado casi dos meses sin hacer nada para poder recuperarme de la lesión. Al principio los entrenos iban bien con alguna molestia pero sin dolor, hasta que en un entrenamiento de carrera a pie la lesión volvió.

Empecé a ir a fisioterapeutas para tratar el dolor y poder seguir entrenando, pero todos los intentos fueron fallidos, volvía a recaer. No quería aceptar mi estado, así que seguí entrenando y forzando la pierna hasta llegar al punto en el que prácticamente me costaba hasta caminar y mantenerme en pie.

Pasé por una etapa difícil en la que me costó aceptar que no podía correr o ir en bicicleta. Solamente me quedaba la natación e intentar averiguar lo que me ocurría realmente y me impedía hacer lo que más me gusta, el triatlón. Así pues fui visitando varios fisioterapeutas que me trataron con distintas técnicas.

La que mejor resultados obtenía fue la punción seca, que solo me aliviaba el dolor pero no me lo quitaba. Me di cuenta de que así no solucionaría el problema, por lo que fui al traumatólogo de la seguridad social, ya que en mi situación económica no me podía permitir una clínica privada, que me mandó hacer una resonancia, pero todos sabemos cómo funciona la seguridad social y tardé medio año en hacerme la prueba, aunque gracias a mi tío pude ponerme en contacto con un buen osteópata.

Mientras esperaba a que me hicieran la resonancia empecé las visitas al osteópata. Me dijo que estaba echa un cristo, tenía una cadera mucho más alta que la otra, las lumbares muy torcidas, etc. En resumen, tenía una sobrecarga bestial en la zona del isquiotibial y glúteo a causa de una malísima biomecánica.

Mientras esperaba que me llamasen para hacerme la resonancia iba tratando la cadera, las lumbares y los isquiotibiales con el osteópata, y continuaba entrenando la natación, que era lo único que me mantenía en forma y me motivaba para seguir entrenando y no abandonar el deporte.

Así que pasaron seis meses, durante los que la temporada de triatlón ya había empezado y yo me moría de envidia viendo como mis compañeras competían, y por fin me llamaron para hacerme la resonancia. Para mi sorpresa no salieron los resultados que yo esperaba. Después de tanto tiempo sin saber lo que me pasaba al final resultó ser una tendinitis crónica en el bíceps femoral derecho y una bursitis en el izquierdo.

Ahora que ya sé lo que tengo, estoy tratándolo con mi osteópata y haciendo ejercicios de rehabilitación diarios que él me dice. Poco a poco voy mejorando, sigo nadando en el Club Natació L’H, y hace poco he empezado a introducir entrenamientos en bicicleta y de correr y caminar. De momento no tengo nada previsto para el 2015, quiero acabar de recuperarme e intentar hacer alguna competición para esta nueva temporada.

Gracias a algunas personas como mi pareja, mi hermano, mi familia, Rafa, Joan, Domingo mis entrenadores, amigos ,compañeros, Herbalife y Laka El Cuervo Sports, no he perdido la ilusión y sigo adelante

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