Dosis de honestidad en una campeona

Potencia sin control.

sonia_bejarano_duatlonSonia Bejarano reflexiona sobre las cosas que aparte de la fuerza, son vitales a la hora de competir

En alguna ocasión he escuchado que hasta que no tengas en tu haber 10.000 h de práctica de una actividad no te conviertes en experto. Con mis 6 triatlones completados a lo largo de mi vida (los 2 primeros sprint con MTB podéis imaginar el nivel novel y casi ni deberíamos contarlos en la suma), y 2 duatlones en mi haber tras el último realizado este fin de semana en Avilés, no llegan a 20h de vuelo con lo que quedo muy lejos de tener un nivel suficiente para competir en una categoría en la que a pesar de mis carencias puedo defenderme a base de fuerza bruta.

Con esto, solo quiero decir que me sorprende que pueda partir como una de las favoritas según opinión popular, cuando no tengo ni bici propia, sólo monto ocasionalmente durante 3 semanas al año, entre agosto y septiembre o en periodos en los que estoy lesionada.

Todo hace sino indicar la mínima importancia que se le da al segmento ciclista que hasta hace pensar que una atleta pudiera alzarse con la victoria frente a especialistas en la modalidad. Personalmente me parece una falta de respeto hacia las que ya son mis compañeras y en Avilés mis rivales y aunque me de rabia no haber conseguido un pódium o incluso la victoria por errores básicos, el resultado es justo ya que competir no sólo es derrochar fuerza, que es lo que yo hice el domingo pasado, es invertir horas en el manejo de la bici, practicar transiciones y desarrollar ciertas adaptaciones específicas en ese deporte en concreto. No se trata solo de mejorar tus umbrales a base de series si no de controlar y manejar la potencia generada.

En mi caso, mi osadía roza lo temerario al meterme a competir en un Campeonato de España élite sin previamente pasar por los escalones lógicos en donde un deportista se va formando y aprendiendo. Sin molestarme siquiera a dedicar los días de descanso tras mi temporada invernal a ensayar transiciones y trazadas. Y es que para mí el triatlón es un juego divertido aunque en carrera la actitud competitiva de mis rivales me hacen entrar en modo RACE ON y dejarme de juegos.

No asumo tantos riesgos como ellas sobre 2 ruedas pues soy consciente de lo que supone para mí una caída y no me avergüenza afirmar esto mientras me sienta atleta profesional porque no nos olvidemos, hasta hace 10 días estar en el Europeo de Munich en la prueba de 10.000m era uno de mis objetivos.

Esta es nuevamente una lección para todos de que las cosas no vienen caídas del cielo, hay que soñarlas, trabajarlas e ir a por ellas. Para los que piensan que un resultado es cuestión de buena o mala suerte quizás puedan cambiar de parecer si analizan objetivamente el proceso no sólo de la competición en sí misma sino de toda la preparación global del deportista.

Y ahora he aquí mi contratiempo al desobedecer las indicaciones de mi entrenadora que no entiende incluir un duatlón, por mucho que sea sprint, en mi planificación de atleta, menos en mi periodo de descanso. Un hecho que yo también tendré que valorar. Mis excentricidades triatléticas interfieren en mi preparación de atleta pero también me ayudan a desconectar y “fliparme y motivarme” y habrá que tenerlo en cuenta a la hora de sacar las conclusiones de mi futuro rendimiento en la temporada estival. Como dice Jaime Menéndez de Luarca, ¿Gracias a, o a pesar de?.

Todo suma y todo resta. Trataremos de encontrar el equilibrio pero ante todo de disfrutar del camino. Puede que el triatlón a pesar de restarme descanso haya ayudado a mantener la ilusión en la élite nacional de mi deporte por más de 15 años.

http://www.soniabejarano.es

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